Malas costumbres

Todas las mañanas cojo dos metros para ir a la facultad y otros dos metros de vuelta. Cuando me acerco al centro, quedo con amigos, voy al teatro o de tiendas utilizo el transporte público y casi todas las veces me encuentro a alguien pidiendo.

Hay quien cuenta su historia en voz alta, quien la tiene escrita, unos dicen llevar tres días sin comer, otros tienen tres hijos pero no casa, algunos tienen una enfermedad que no les permite trabajar, los demás tienen hambre. Van mejor o peor vestidos, tienen más o menos ojeras, más o menos arrugas, son más o menos mayores, jóvenes, viejos, están más o menos cansados, más o menos acostumbrados, sienten más o menos vergüenza, desolación, abandono, soledad, incomprensión.

Nos piden ayuda. Pero nadie los escucha, nadie los mira. Estamos acostumbrados.

Todos los días, en esos trenes bajo tierra nos encontramos con las mismas historias en otras caras y bajamos la mirada. No nos afectan. Hemos convertido la presencia de alguien que sufre en algo normal, nos hemos acostumbrado a que alguien nos diga todas las mañanas que lleva dos días sin comer, y no nos afecta. ¡Pero qué locura! La costumbre nos está deshumanizando y la indiferencia que mostramos cada día sin darnos cuenta podría ser considerado un acto de vandalismo. No hablo de ayudar o no, hablo de que no nos afecte, que no nos importe siquiera, de que es inhumano se mire cómo se mire y apenas nos percatamos.

Las pocas veces que he visto a alguien mirar a quién pide, darle una moneda o un trozo de bocadillo han sido siempre jóvenes o ancianos, y me ha resultado curioso pensar que los primeros se niegan a acostumbrarse, viven aún de ideales, de lucha contra injusticias, de posibilidades, se niegan a aceptar lo que no es justo; mientras que los segundos han pasado por tanta vida que no pueden no empatizar con aquel que le pide una mano, porque la han necesitado, porque la han visto en otras vidas, porque se la han negado porque conocen más que nadie los palos que a todos, sin excepción, puede darnos la vida.

Myriam Barnés Guevara

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s