Lo que se siente al ser bipolar

Hace poco más de dos meses mi mente me convenció de dejar de tomar mis medicamentos, de alguna manera el hecho de que mi psiquiatra renunciara me decía que yo no era bipolar, así que sin presentar mucha resistencia los deje.

Adoré el hecho de sentirme nuevamente yo, mis pensamientos comenzaron a ser más rápidos y fluidos y a nivel laboral simplemente estaba más adelante de lo que normalmente voy.

Con el paso de los días comencé a dejar de sentir sueño, por fin era yo, esa que no duerme, que su pico de actividad comienza a las 12 de la noche y con dos horas el sueño era más que reparador, mi hiperactividad estaba al 100% y mi felicidad porque esto ocurriera era desbordante, mis manos temblaban siempre y me decía a mí que era de la emoción de que todo fuera bien. En las reuniones con los clientes mis ideas eran brillantes, desbordaba inteligencia, o eso era lo que mi mente me decía.

Poco a poco la oscuridad se iba convirtiendo en mi enemigo, el solo saber que ya se acercaba la hora de dormir me asustaba, el silencio de mi hogar era un bullicio en mi cabeza, habían gritos, sentía que las sillas se movían y en ocasiones escuchaba que me llamaban… tanto ruido y yo sin poder dormir, el segundero del reloj, cada que iba a dormir, retumbaba en mi cabeza, comencé a asustarme de mí misma pues nunca he dormido con relojes en mi habitación.

Estaba segura que todos alrededor mío estaban conspirando y haciendo un plan en contra mía, trabajar simplemente era insoportable, yo era insoportable, mis pensamientos me irritaban, las conversaciones con los demás simplemente comenzaron a parecerme estúpidas, era tan irritante que en ocasiones yo misma me odiaba.

Era imposible caminar y no notar como todos me miraban, estaba tan agobiada, tan harta, tan cansada, no quería estar en ningún lugar quería solo estar en mi casa, comencé a faltar a mis clases, simplemente porque sentía que era mejor estar sola.

Pocas personas conocen esta parte mía, y si la conocen jamás me han preguntado cómo es una persona bipolar (yo odio hablar del tema) por diferentes motivos ellos ya lo saben. Gracias a una amiga volví al psiquiatra (otro psiquiatra) y luego de visitarlo le transmití a ella las palabras que él me dijo: “comencemos nuevamente el medicamento, si en la próxima visita estas igual hay que hospitalizar”. Ella al oír eso me dice: “no creó que estés como para hospitalizar”, si yo tampoco creo, le dije.
En ese momento dentro de mi cabeza comienza a gritarme y a cantaletearme, una voz algo chillona, decía: “¿Tampoco? ¿Tampoco dices? y que vamos a hacer con este montón de demonios que nos están persiguiendo, que vamos a hacer con todo lo que nos está pasando, por favor sé un poco más consiente y abre los ojos”. Uno sabe que siempre le queda un pedacito de cordura.

Todo en mi cabeza era veloz mientras a mi alrededor todo iba lento, como en una película de flash, algo así. Todos los me conocen comenzaron a notar que estaba rara, algunos incluso me lo preguntaron o simplemente me lo hacían notar “hace rato andas rara” y mi respuesta: “no para nada, sólo tengo mucho trabajo” y por dentro la poca cordura que me quedaba seguía gritando
– ¿Trabajo? busca ayuda por favor.
– Cállate, mierda nunca debí dejar las pastillas.

Nunca nadie entenderá como es que mi cordura pelee con mi mente y yo en la mitad diciendo “Venga chicas tranquilas”
Normalmente camino, camino muy lento, tranquila y seguramente me ven normal, por dentro ando corriendo y separando a este par que no me dejan tranquila.

Aquiétate, esa era siempre la palabra que me decía para calmarme cada que empezaban momentos de ansiedad (como cada dos minutos por ahí) aquiétate esto no es real, seguido por ciclos de respiración 7- 1- 14, digamos que funciona.

Decidí comenzar nuevamente el medicamento y decretar a mi mente como un enemigo, no es fácil comenzar a entender que el mayor enemigo de mi vida soy yo y entender que es normal que a veces yo me tenga miedo.
A veces el desespero es… simplemente tan grande, luego de ya pasar 4 días completos sin dormir un sábado dije me tomare una pastilla para dormir, al cabo de media hora aún estaba despierta, me tomare otra pastilla, luego de intervalos de media hora seguía tomando pastillas, no tome muchas, aproximadamente seis de 100 mg cada una, la carga en miligramos fue alta que no se en que momento me quede dormida, sabía que no me iba a morir, realmente mi interés no era morirme, pero ya no sabía cómo hacer que mi mente se quedara quietecita. El resultado a posteriori fue un guayabo como si hubiera tomado licor todo un fin de semana, sin parar, estuve mareada alrededor de tres horas, ni siquiera era capaz de contar los dedos de mis manos, no era fácil levantarme y admito que tuve varios sueños que a la larga nunca supe si había pasado en la vida real o en mis sueños.

Hasta el momento no sé porque ando escribiendo esto, creo que es una buena terapia.

Daniela Pérez Ruiz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s