Hello, it´s me…

The temperature felt in Newcastle is 0 degrees, but my heart still keeps the heat that has received these days. In a few hours I will go to the fourth plane that I will take in the last three weeks. It´s snowing at Central Station, People always say that England at Christmas was nice, and damn, they didn´t lie. I left out while watching in the eyes of people “this girl is crazy”, but I wanted to feel the cold hands while writing. It is not the same to talk about how beautiful the city is behind the window, to feel firsthand the cold that makes it possible.

Two weeks ago I was taking a plane on my own, with a suitcase in one hand and a crutch in the other. I know it’s not an idyllic situation, but I had all the desire to make the most of what England was going to offer.

They say that traveling on your own is just boring. I will tell you that some of the most interesting conversations I´ve had in my life were traveling alone, and not because I just started talking to myself (that too) but because I have met people who for a few hours, sometimes on a road, others a rail and even across the sky, wanted to share with me a little of his life.

It is interesting to listen to the one who sits next to you, when he tells you more about himself, why he goes to the same place and why you caught that train. And eventually discover what are the coincidences that have made coincide on that plane, because you were going to the same place, and it just caught at the same time on the same day, and the seats together.

What I like about these trips is to listen, listen carefully to every detail that the person wants to share with me, take everything he wants to give me. Sometimes, and this is a secret, I even fall in love. I fall in love with the story that their eyes tell, the first question that he makes to start talking with me. And there it is the beauty, in living loving stories, people, moments and life. Falling in love every day of a landscape, the peace of the silence, the chaos of big cities, the eyes crossing, lips that bite while they think no one is watching, of spontaneous smiles, contagious laughter, of a sweet mistake, a “sorry”, a “thank you”, the taste of a chocolate that someone has given you, the smell of a fire, rain, sun, the fidelity of the moonlight every night…

I declare here and now, i´m in love with love. Because love is many things that I will not tell you now, because love is different for each person, at different moments, in different places, because for example now, for me, love is to be writing this to make you smile at the time you are reading it, to make you smile and maybe, just maybe, you fall in love a little with me.

This week in Newcastle, I have met new people, amazing people, people who have left a bit of them on their way. I will always remember these days and remember it as a squeezer (although we didn´t have one to make sangria). A squeezer that has brought out the best of me. You have encouraged me to squeeze life to the fullest, to get the juice of everything. You have shown me that humanity holds generosity, tastes like happiness and dreams, like enthusiasm juice.

Thank you all for letting me know more about you, for giving me your time, thank you, because these days I could fall in love a little bit with all of you.

With love, from Spain, to Italy, Czech Republic, UK, Portugal, Turkey, Romania … thanks for this piece of life and as my good friend said,

“Buona Vita”

 

[Es]

La sensación térmica en Newcastle es de 0 grados, pero mi corazón  todavía guarda el calor que ha recibido estos días. En unas horas subiré al que será el cuarto avión que coja en las últimas 3 semanas. Esta nevando en la estación central, siempre me habían dicho que Inglaterra en navidades era bonito, y joder, no mentían. He salido fuera mientras veía en los ojos de la gente un “esta chica está loca”, pero a mí me apetecía sentir el frio en las manos mientras escribía. No es lo mismo hablar de lo bonita que está la ciudad de blanco detrás de la ventana, que sentir en primera persona el frio que lo hace posible.

Hace dos semanas estaba cogiendo un avión sola y coja, con una maleta en una mano, y la muleta en la otra. Sé que no es una situación idílica, pero llevaba todas las ganas de disfrutar al máximo de lo que el país que me esperaba en Inglaterra.

Dicen que viajar solo es aburrido. Yo os diré que algunas de las conversaciones más interesantes de mi vida las he tenido viajando sola, y no porque me dedique a hablar conmigo misma (que también) sino porque he conocido gente que durante unas horas, a veces por una carretera, otras por un rail e incluso surcando el cielo, ha querido compartir conmigo un poco de su vida.

Es interesante escuchar al que se sienta a tu lado, que te cuente más sobre él, que te diga porque va al mismo lugar que tú y que le digas porque has cogido ese tren. Y acabar descubriendo cuales son las casualidades que han hecho que coincidierais en ese avión, porque ibais al mismo lugar, y lo cogisteis a la misma hora, el mismo día, y los asientos juntos.

Lo que más me gusta de estos viajes es escuchar, escuchar con atención cada detalle que la persona quiere compartir conmigo, quedarme con todo lo que quiere regalarme. A veces, y esto es un secreto, incluso me enamoro. Me enamoro de la historia que cuentan sus ojos, de la primera pregunta que me hace como que no quiere la cosa, para poder empezar a hablar conmigo. Y ahí está lo bonito, en vivir enamorado de las historias, de las personas, de los momentos y de la vida. Enamorarse todos los días de algún paisaje, de la paz que da el silencio, del caos de las grandes ciudades, de las miradas que se cruzan, de los labios que se muerden mientras piensan que nadie los está mirando, de las sonrisas espontáneas, de las risas contagiosas, de las carcajadas, de una equivocación dulce, de un “disculpe”, de un “gracias”, del sabor de un bombón que alguien te ha regalado, del olor de una hoguera, de la lluvia, del sol, de la fidelidad de la luz de la luna cada noche…

Yo me declaro, aquí y ahora, enamorada del amor. Porque el amor es muchas cosas que no voy a contaros ahora, porque el amor es distinto para cada persona, en cada momento, en cada lugar, porque por ejemplo ahora, para mí, el amor es estar escribiendo esto para que mientras lo leáis, sonriáis, y quizás, solo quizás, os enamoréis un poco de mí.

Esta semana en Newcastle, he conocido gente nueva, gente única, gente que ha dejado un poco de su forma de ser en mí. Me acordaré siempre de estos días y lo recordaré como un exprimidor (aunque no tuviéramos uno para hacer la sangría). Un exprimidor que ha sacado lo mejor de mí. Vosotros me habéis animado a que exprima la vida al máximo, a que le saque el jugo a todo. Me habéis demostrado que la humanidad alberga generosidad y tiene sabor a alegría, a ganas, a zumo de entusiasmo.

Gracias a todos, por dejarme conoceros más, por regalarme vuestro tiempo, gracias, porque estos días he podido enamorarme un poco de todos.

Con mucho amor, desde España, para Italia, Republica Checa, Reino Unido, Portugal, Turquía, Rumanía… gracias por este trozo de vida y como dijo mi buen amigo,

“Buona vita”

 

Eva Cristina Pérez García

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