La vida, mordisco a mordisco

Todos los días se levantaba de un respingo, casi sin pensarlo, lo tenía tan automatizado que no le costaba ningún esfuerzo; a veces se sentía como un robot ¿dónde estaban sus 5 minutos de remoloneo en la cama?, sin embargo, ese despertar tan inmediato estaba relacionado con las ganas que tenía de devorar el mundo, de vivir. Quizás eso es lo que nos ocurre cuando hemos pasado una mala época llena de caídas y recaídas, de piedras que nos empeñamos en no quitar del camino, que nos aferramos a ellas  incluso llegándonoslas  a cargar en la espalda. Pero eso que dicen ahora tanto los libros de autoayuda (las madres y las abuelas ya lo decían antes) de que el tiempo todo lo cura, es cierto; y  de repente algo hace ‘’click’’ y la ansiedad desaparece  y se larga junto con el miedo, las lágrimas y la infelicidad que llenaban el alma.  No había nada que la doliese más que la dijesen que tenía ojos de ser una persona triste, porque sí, porque los ojos son siempre el reflejo de nuestro interior, de lo que nos  duele, nos inquieta, nos emociona y si muestran dolor, estábamos hablando de cosas serias, de asuntos del corazón.

Pero ya está, pasó el tiempo y aunque  seguía haciéndose peguntas sin respuesta sobre aquella etapa, continuó haciendo su vida: su café con leche por la mañana, su cara de dormida en el metro junto con su pelo que iba por vía libre siempre, sus ganas de sonreír, sus risas en la facultad, su pasión por los cuadernos de notas y su inquietud, siempre tan inquieta e incansable,  llenando su cabeza de planes, que luego no se harían, pero qué más da, menuda satisfacción da recrearte en ellos.

Así que solo pude decirle: bienvenida a casa, pequeña gran revolución.

Silvia

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Un pensamiento en “La vida, mordisco a mordisco

  1. ¡Hola!

    Hace poco que te sigo, pero llevo algún tiempo leyéndote y sinceramente te digo que este es de los mejores blogs que he encontrado. Me encanta el diseño, las imágenes, la magia que tienes, el nombre del sitio… Pero, sobre todo (y más importante), me fascinan tus textos. Se nota que escribes desde el alma hasta el papel y por eso consigues crear cosas tan hermosas.
    En cuanto a la entrada, ¡pedazo de post! Yo también pasé por una etapa de bajón y es cierto eso que has escrito de que el tiempo todo lo cura, no nos lo terminamos de creer hasta que un día nos levantamos y vemos que la herida ya ha cicatrizado. Me encanta esa pequeña gran revolución, me encanta que la chica haya ido pintando de nuevo de colores el lienzo de su vida y me encanta leer textos tan increíbles.
    Además, quería decirte que estás más que invitada a pasar por mi rinconcito, lo creé hace poco tiempo y sería un auténtico honor tener por allí lectoras como tú. Pero vamos, que no es ninguna obligación, yo con haberme dejado caer por aquí ya estoy feliz y satisfecha.

    ¡Un abrazo!❤

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