Pinceladas de ti

Cierro los ojos, dejo de ver todo lo que hay a mi alrededor.

Mis manos, sobre tu rostro, detallan cada parte de él, como si fuera a olvidarlo en algún momento. Dejo de ver el mundo a través de mis ojos, de los tuyos.

Todo comienza a volverse nítido.
Por un instante, creo que todo lo demás que me rodea se para.
No. Algo dentro de mí se ha parado.

Como si fuera una bella representación del Kairós, durante un lapso indeterminado de tiempo me convierto en todo lo que tu rostro susurra a mis manos. Algo importante sucede, soy consciente de ello, es el momento oportuno.

El resto de mis sentidos desaparece, ya no soy capaz de distinguir nada más que el tacto de tu rostro. Dudo de mi propia existencia, lo único real aquí eres tú.

Noto cada pliegue de tu piel, tan suave, tan frágil. Noto tus labios, su textura, su humedad. Tu nariz, que dibuja la fina línea que separa tus ojos.

Acaricio suavemente tus párpados, los únicos capaces de cubrir el misterio de tu mirada. Y perdido en la calidez de tus mejillas, subo. Subo para acariciar tu pelo, pero mi mano queda suspendida en el vacío.

He vuelto a abrir los ojos. Estoy sólo, en mi habitación.

Dibujándote en el aire.

 

 

Francisco Belando

www.narcoleptiic.wordpress.com

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