La necedad

Lo peor es saber que los mejores días fueron engullidos por un pasado anaranjado, color atardecer. Los propios rayos del Sol, cuando acarician la silueta de las montañas ajadas, me recuerdan esos momentos de luz y felicidad sin límite. No en vano ahora me siento abandonado a mi suerte, no vacío, pero sin duda mejor hubiera sido vacío que lleno como estoy de recuerdos felices que nunca más serán.

Jamás pensé que a esta temprana edad fuera a experimentar el dolor de lo efímero, yo, tan defensor de la mortalidad, tan enemigo de la eternidad. No atisbo más que un sinsentido en mi interior: cuando más me duele la realidad, más vivo estoy y más me veo inocente, como un niño ajeno al mundo, concentrado en algo de tan poca importancia que de este modo se eleva a la categoría de lo sagrado. Este desgarro crujiente, que se desconcha y huele a sulfato, me posee y habla con mi boca. Soy yo y es el reflejo de una educación de cuyo contenido huí, nunca de su forma. Más que huir descarrilé, aunque como fue buscado por mí mismo, no debo acusarme de impune.

Pero salí rodando en busca de la vida, que pensaba que se me escurría entre las manos, creyéndome Dean Moriarty, Ulises Lima o yo qué sé quién. Con la cadencia pesada y a capella del birds flying high. Era la cima. Tan verde y tan estable. ¡Pero si recuerdo el tacto suave del musgo y las flores! Leía a Kundera, a Sartre y a Lorca, y los veía como el sentido último de un Universo al que creía pertenecer pero con el que no me identificaba en absoluto. Nunca creí mis palabras, o mejor dicho, nunca creí en la realidad.  Era el sentimiento. Si existía la vida, tenía que ser eso. Yo discutía sobre el valor de lo efímero, pensaba entender el significado de la música y el arte, de la ciencia, de mi vida y mi existencia, ¿pueden imaginarse? Creía incluso entender qué decía cuando hablaba sobre la necedad del siempre. Iluso yo. Iluso yo.

“Come in,” she said,
“I’ll give you shelter from the storm.”

Víctor Navarro Fernández

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Un pensamiento en “La necedad

  1. ¡Hola!
    Antes que nada, ¡feliz año! Qué alegría regresar a esta maravilla de rinconcito, la verdad es que he estado muy ocupada y andaba desaparecida, pero ya he vuelto.
    En cuanto a la entrada, ¡qué preciosidad! Qué manera más bonita de describir esos sentimientos, creo que todos hemos sido ilusos muchas veces. Pero qué más da, de ilusiones se vive, ¿no? Lo importante es seguir tratando de descifrarse, y sin duda hacerlo a través del camino que han dejado poetas y escritores del pasado es una manera perfecta…
    Gracias, de verdad, por compartir post tan hermosos y llenos de valor. También aprovecho para informarles de que he creado un canal de YouTube en el que voy a ir subiendo vídeos de los poemas que escribo. Ya está el primero, así que si quieren pueden echarle un vistazo y me dicen qué tal ;)
    ¡Un abrazo!

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