Kropotkin y Benedetti

¿Qué les queda a los jóvenes?

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

Mario Benedetti

Mario Benedetti en este poema pretende tambalear los cimientos sobre los que se asientan nuestras nociones sociales, aquellas que se nos han instaurado desde que fuimos a esas escuelas primarias ilusionados por obtener el conocimiento del mundo, y si bien nos ayudan a tener una idea de aquello que nos rodea, también parece producir una distorsión en cuanto a la obtención de un pensamiento crítico propio.  En consecuencia, nos vemos “obligados” a aceptar como dogma aquello que nos dicen esas instituciones encargadas de la educación.

Al leer los versos del poeta uruguayo nos podemos ver identificados en alguna de sus partes, e incluso puede despertar en nosotros ciertas ideas subversivas que recuerdan al ensayo “A los jóvenes” escrito en 1880 por Pytor Kropotkin, y publicado en La Révolté -periódico creado por el mismo autor de ideología anarquista-. En dicha obra, el pensador ruso muestra una sociedad dividida, pero si ahondamos más en profundidad en el texto, esta diferenciación se aleja de la clásica separación social -burguesía y clase obrera-. Más bien esta dualidad se presenta entre las personas a las que se dirige, más concretamente entre los jóvenes -de corazón-, aquellos que quieren y tienen la capacidad de hacer algo por y para la sociedad, frente a los que ya han cedido a la presión de su propio beneplácito.

De esta manera, se muestra un ser humano que es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo corrompe, puesto que habla de que independientemente de tu posición educativa -científico, filósofo, artista o ninguna- puedes verte avocado a los placeres de todo lo que te resulte agradable o, por el contrario, trabajar por el bien de la humanidad y combatir las injusticias sociales.

Tanto en el poema como en el ensayo se entrevé el posible despertar de las llamas de una revolución personal y social. Siempre que, al contemplar una injusticia social se te remueven las entrañas y pongas todo tu ser en pos de la erradicación de la misma. Manifestándose en ambas obras que si se quiere ver un cambio en el mundo se debe empezar por uno mismo, y por tanto así, se otorga, a esos jóvenes de espíritu, el poder de crear una humanidad donde la palabra altruismo no esté carente de sentido.

Pablo Rubens

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