El reclamo

Cuando se habla de educación… ¡Ay, cuando se habla de educación..! Todo el mundo tiene siempre algo que decir.

Y es natural. De entre todos los pactos y convenios que la humanidad ha conseguido tejer a lo largo de siglos de historia, el derecho a la educación posee, quizás, una característica que lo distingue de los otros: dada su universalidad, el sistema de enseñanza no tiene exterior. Todos hemos tenido que ir a la escuela, todos hemos tenido que pasar exámenes, todos hemos tenido que pasar tardes enteras haciendo los deberes o luchar por un título. No hay un más allá de la educación, una alternativa paralela que cubra los primeros años de vida de una persona. Todos la hemos vivido, todos la vivimos y todos la vivirán; y, en cierta medida… ¿qué otra cosa podemos hacer?

Todo sistema tiene su qué y su cómo. Más allá de su planteamiento y sus ideales, existe también su práctica. Sus reglas, sus costumbres, sus modos de hacer. Y, como cualquier otro, el sistema educativo no escapa de esta norma. 

Tener en cuenta la universalidad de la educación así como la diferencia abismal que hay entre los objetivos de ésta y su ejecución es fundamental para poder comprender la revolución pedagógica que tanta importancia está ganando actualmente.

Por un lado, se está empezando a pedir que, del mismo modo que su existencia nos incumbe a todos, sus consecuencias también lo hagan. Y, por otro lado, se está protestando frente a lo obsoleta que está quedando su manera de actuar por lo que hace a los nuevos y múltiples problemas que la actualidad nos está presentando. 

Trabajar por proyectos, educar en valores, transformar el espacio escolar, generar competencias útiles… En el fondo, se está pidiendo una educación que nos beneficie a todos y que dé frutos palpables.

Y, sin embargo, tenemos que darnos cuenta de una cuestión en particular. Dado lo sujeto que está el sistema educativo a las esferas políticas y económicas, centrarnos en cambiar el cómo supone, simplemente, informar a las élites de poder de que queremos recibir una educación distinta. Quizás, lo que nos hace falta es reclamar y no recibir, esto es, refundar desde la raíz nuestra idea sobre la dimensión educativa. 

¿Y si, como dijo Adrienne Rich, en lugar de luchar para recibir un nuevo cómo reclamamos activamente un nuevo qué?

Pol R Vouillamoz (@polrvg)

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1 comentario en “El reclamo”

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