Cuanto más tiempo libre… ¿peor?

Seguro que conoces el término “procrastinación” pero, por si acaso, vamos a refrescarlo: procrastinar consiste en posponer actividades o situaciones que pueden resultarnos tediosas (generalmente las más importantes y las que sabemos que más tiempo nos van a llevar), sustituyéndolas por otras de menos importancia o que nos resultan más placenteras. Hay personas que están curtidas en el arte de la procrastinación (“no hace falta que hagas hoy lo que puedes dejar para mañana”) y otras que intentan luchar contra ella día a día. Si nunca has tenido problemas con este fenómeno, ¡te felicito! Sea como fuere, puede que la ley de la que voy a hablar a continuación te interese, como mera curiosidad o como posible solución a la continua postergación de actividades.

Esta ley se denomina “Ley de Parkinson” y dice que el tiempo que tardamos en hacer una tarea tiende a expandirse hasta ocupar todo el tiempo disponible. Es decir, que si tienes que estudiar veinte páginas y tienes para ello desde las cuatro de la tarde hasta las nueve de la noche seguramente te acabe tomando esas cinco horas estudiar ese número de páginas que, con una adecuada concentración, bien podrías haber estudiado en tres horas, por ejemplo. ¿No te ha pasado nunca que puedes tardar una hora y media en desayunar, ducharte y vestirte cuando te levantas con tiempo pero, cuando vas con el tiempo muy limitado eres capaz de hacer todo eso en media hora o poco más?

Si has leído hasta aquí creo que es muy probable que sea por dos motivos: el primero es que estés procrastinando y el segundo es que estés buscando una solución para incrementar tu productividad. En ese caso, hay una técnica que puede serte de utilidad:

La técnica de pomodoro, la cual divide el tiempo de trabajo en intervalos de 25 minutos, denominados “pomodoros” (es una palabra italiana que en español significa “tomate” y que hace referencia a los temporizadores de la cocina, por si tenías curiosidad). Después de cada pomodoro puedes permitirte cinco minutos de descanso. Una vez hayas hecho cuatro intervalos de trabajo puedes tomarte un descanso más largo, de unos veinte minutos. Esto hará que te resulte más fácil enfrentarte a una tarea difícil que no sabes por dónde empezar, sólo 25 minutos de esfuerzo y puedes descansar (un poquito).

Si decides poner a prueba esta técnica no dudes en contarnos qué tal te ha funcionado.

Y, dicho esto, ¡a trabajar!

Belén Macía

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