Brand new sex

El sexo vende, al menos para la gran mayoría de la sociedad. Siendo oficialmente reconocido en todo el mundo como el contenido más buscado en internet en nuestros días. De esta forma se presenta ante el público, de una manera sencilla, y cada vez va perdiendo más su condición de tabú. Las miles de opciones que presenta a su espectador permiten que las fantasías –sean cuales sean- se satisfagan en cierta manera.

Sin embargo, esto también ha presentado problemas que recientemente han puesto en alerta a directores de algunas de las principales páginas de pornografía del mundo. En este sentido, antes incluso de que se dictara sentencia sobre el caso de ‘’la manada’’, se registró un aumento de búsquedas del vídeo del abuso sexual de los cinco sevillanos a la joven madrileña en San Fermín 2016.

«La pornografía es como un espejo en el que nos podemos mirar. A veces, lo que encontramos ahí no es muy lindo de ver, y nos puede poner muy incómodos. Pero qué maravillosa ocasión de conocerse a uno mismo, de acercarse a la verdad y de aprender. La respuesta al porno malo no es prohibir el porno, sino hacer mejores peliculas porno»

Annie Sprinkle, Hardcore from the Hear, 2001

Sin duda esto es una muestra de cómo parte de la sociedad está educada, en cuanto a la cultura de la violación, de cómo el morbo sobrepasa la decencia. Humillar en pro del placer de quien humilla y del sufrimiento de quien es humillado. Así el machismo –en su máximo exponente- también hace eco de su presencia en este género de entretenimiento.

Si bien es verdad que el sexo masculino es el mayor interesado de este sector, cada día más y más mujeres van ganando terreno en este medio como consumidoras, y el aumento de esta demanda ha llevado a crear un estilo diferente, tanto en la presentación como en el propio contenido.

En páginas como A four chamber heart, New level of pornography o Xconfessions, directoras como Erika Lust muestran una alternativa a la pornografía ‘’tradicional’’. Con estas webs, se pretende cambiar el concepto de esta forma de entretenimiento, escapando de la idea principal que parece consistir en penetrar a una mujer –de cánones improbables-, por cualquier orificio y en cualquier situación.  En esta pornografía de nueva generación, se hace más patente el erotismo y la sensualidad, naturalizando el sexo y todo lo que conlleva -así como sus distintas formas de experimentarlo- y mostrándolo de una manera más artística. Todo ello, bajo el pretexto de que el arte también nos puede excitar.

Pablo Rubens

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1 comentario en “Brand new sex”

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