Lo que pasa en terapia, se queda en terapia

En muchas ocasiones, cuando al fin tomamos la decisión de acudir al psicólogo, no sabemos qué nos encontraremos en terapia; cómo será el psicólogo en el que tanta fe depositamos, si entenderá realmente nuestra problemática y si, después de todo el esfuerzo y dinero invertido, lograremos el cambio que buscamos. Pero no siempre es así. No siempre funciona.

Como psicóloga, he perdido la cuenta de las veces que familiares, amigos y conocidos me han pedido que les recomiende algún psicólogo al que acudir. Todas las veces lo hago de buen grado, no sin pensar en el fondo que va a ser totalmente inútil. Porque lo que a uno le puede servir, a otro no. Y es totalmente lógico y normal que nos pase, no debemos olvidar que hablamos de personas a las que le vamos a depositar algo tan delicado como nuestra salud mental. Por ello es de esperar que puedan surgir fallos en muchos puntos del proceso de antes y durante la terapia, y si no conoces cuáles son tus derechos como cliente y el deber del psicólogo como profesional sanitario, los contratiempos que puedan ocurrir por esa relación terapéutica ocurrirán con mayor probabilidad.

¿Quieres saber algunos de ellos? Aquí te cuento algunos de los más relevantes o curiosos.

● El psicólogo no deberá alargar la terapia en ningún caso si se han finalizado ya todos los objetivos que se propusieron al inicio de ésta. Y en caso de que no se vea capacitado para ayudar al cliente, tiene el deber de asesorarte y acompañarte en la elección y búsqueda de otro psicólogo. De la misma forma, si decides, por cualquier motivo, abandonar la terapia, tienes plena libertad de hacerlo. La relación terapéutica es bidireccional: si en algún caso no lo es, crees que están siendo poco honestos contigo o que el cambio lo llevarías a cabo mejor con otro profesional, no dudes, ¡y cambia! El psicólogo adecuado para ti te está esperando (y literalmente, que somos muchos).

● Si no quieres saber los resultados de tu evaluación psicológica, y por ende la etiqueta diagnóstica que te indique qué tienes, puedes escoger no saberlo. Y tu decisión debe respetarse y no vulnerarse hasta el final. A pesar de que estés con un psicólogo que por las noches utilice el ​DSM ​(manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) como almohada y cuente trastornos psicológicos cual ovejas.

● A no ser que sea entre profesionales, se trate de una investigación o docencia, no se pueden exponer ninguno de los datos recabados, ya sean verbales, visuales o escritos, a terceras personas. Pero, si el propio cliente da su consentimiento o entra en riesgo su salud, se puede comunicar toda la información que sea necesaria. Así que tenedlo en cuenta antes de desvelar vuestros más oscuros secretos, nunca sabes cuándo se pueden volver en tu contra.

● Incluso después de tu fallecimiento, el psicólogo está obligado a mantener el secreto profesional durante años. Cuando decimos que vuestros secretos están a salvo con nosotros, lo decimos en serio.

● ¿Y si te enamoras de tu terapeuta? Pues vas a tener que esperar dos años desde que finalice tu terapia para poder llegar a tener una relación con él. ¿Hasta entonces? Lo más sensato sería que te derivase a otro profesional, puesto que lo que se suele decir popularmente –que un psicólogo no puede tratar a familiares, pareja, amigos o conocidos– es cierto. Sino, en el momento en el que se traspasan los límites, hasta el mismo terapeuta, a raíz del interés y la implicación emocional con el cliente, empieza a desarrollar sentimientos también. Este fenómeno fue acuñado desde el psicoanálisis como contratransferencia, ya que se suele dar en este tipo de terapia. ¿Casualidad? No lo creo.

¿Os imagináis que alguien coge estas ideas y las plasma en una serie? Efectivamente, existe una serie llamada ​En terapia,​ cuyo argumento gira en torno a los casos de un terapeuta. Cada capítulo es una sesión con un cliente que va a su consulta semanalmente. Una de las ventajas es que puedes ver los capítulos de un cliente en concreto, o seguirlos de forma consecutiva. Tú eliges. No conocía ninguna serie que tratase la relación terapéutica, los contratiempos que te puedes encontrar en tu consulta o cómo de fácil se pueden difuminar los límites; cómo las cosas se pueden escapar a tu control y no poder evitarlas. Cómo puedes no estar ayudando a que los clientes estén bien y se sientan a gusto consigo mismos; cómo puedes flaquear y equivocarte y va a ser inevitable pararlo; cómo tus métodos o técnicas, por muchos años de experiencia que tengas, pueden fallar; cómo tus errores no determinan tu valía como profesional. Porque el aceptar tus límites, es lo que realmente te hará progresar.

Aida C. Sáez

@aidabloon

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