Suicidio

Estaba buscando un título diferente para el artículo y he pensado que, modificándolo, estaría siendo cómplice de ocultar una realidad que necesita ser visibilizada urgentemente. SUICIDIO, en mayúsculas, lo escribo así para que aquellos que temen pronunciarlo, dejen esa mala costumbre de ocultar lo que forma parte de la realidad.

Vengo a hablar de un tabú social, el tabú de la muerte autoinfligida, así que, el que traiga algún tipo de estigma, que se lo quite, al menos para leer este artículo.

Es curioso cómo vemos en las noticias y hablamos con total normalidad sobre las muertes en accidentes de tráfico. Es curioso porque, aun siendo menos comunes, se aceptan más que las muertes por suicidio – primera causa de muerte no natural en España-.

Cada día se quitan la vida 10 personas en nuestro país, y alrededor de 200 lo intentan. ¿Por qué nos cuesta tanto hablar de ello? Puede que muchas veces sea por prudencia, pero, a veces, el exceso de prudencia provoca desconocimiento. Al evitar hablar de algo, evitas también aprender de ello. Esto puede llevar a frases como “Qué egoísta, ¿no pensó en su familia?” o “Hay que ser cobarde para rendirse así”.

Para esquivar esta evitación y remediar sus consecuencias, me gustaría, dejando a un lado la prudencia y los tabúes, dar algunas pautas que considero que deberían darse a nivel general.

Creo que, para poder ayudar a esas personas que se encuentra en una situación tan complicada que tienen deseos o intentos autolíticos, todos deberíamos interpretar las señales con las que ellos piden ayuda.

En primer lugar están las señales primarias:

  • Cambios de hábitos de sueño (durmiendo más horas o menos) seguidos de tristeza.
  • Cambio de hábitos de alimentación.
  • Falta de interés sexual (cuando pertinente).
  • Absentismo escolar (niños y/o jóvenes) o laboral (adultos) sin razón.
  • Pérdida de interés en actividades favoritas.
  • Pérdida de interés en amigos, familia, etc. (aislamiento).

A un nivel más avanzado, las señales graves de alarma:

  • Súbitos cambios de humor después de estado depresivo (alegría/euforia o calma). Puede significar que ha resuelto un conflicto interno. La decisión está tomada.
  • Regalo de posesiones personales muy queridas (incluyendo fetiches).
  • Hablar de la vida en pasado (por ejemplo, “Has sido una buena madre”).

A veces, fijándonos sólo un poco más en los detalles, podemos cambiar el futuro de una persona. Se puede estar a tiempo de ayudar a alguien que lo necesita, si lo notas, no dudes en aconsejarle la ayuda de profesionales.

Hablad de ello, sin miedo, siempre desde el respeto. Cambiad el prejuicio y vedlo como lo que es: algo común que, a tiempo, puede evitar una desgracia. Estamos a tiempo.

Eva C. Pérez

 

Teléfonos de ayuda:

  • Teléfono Contra el Suicidio (Asociación La Barandilla): 910 380 600
  • Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes: 900 202 010
  • Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio: info@redaipis.org
  • Asociación de Supervivientes-Después del Suicidio: 662 545 199
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