Cuestionar salva

La cultura es un factor determinante en nuestras vidas. Tanto es así que, muchas veces, realizamos determinadas acciones sin cuestionarnos un porqué, simplemente debido a que nuestra raíz cultural nos lleva a hacerlo.

Desgraciadamente, no todo lo que nos proporciona la cultura es enriquecedor ya que, en ocasiones, nos lleva a realizar actos que siguen reproduciéndose por tradición. Ese fuerte arraigo del que hablamos pero que, en los casos más extremos, incluso puede llevarnos a atentar contra los derechos humanos, como es el caso de la mutilación genital femenina.

Esta práctica consiste en extirpar o realizar una escisión en la zona de los genitales femeninos y puede variar según el caso, pudiendo llegar incluso a la extirpación total del clítoris, labios menores y mayores, cosiendo la obertura vaginal y dejando únicamente un pequeño orificio. Resulta muy doloroso simplemente con leerlo, pero lo peor es que es una realidad capaz de llevar a la muerte a muchas mujeres, dado su carácter rudimentario y peligroso.

Imaginad el sufrimiento que puede desatarse de esta práctica cultural que, aunque se da principalmente en ciertos países de África y Oriente Medio, también se ha comprobado que se lleva a cabo en diferentes culturas de todos los continentes del mundo.
De este tipo de prácticas podemos obtener otro rasgo más del control que se ejerce sobre las mujeres, ya que estas situaciones no son más que causa y efecto de la violencia que se deriva de un acto tan radical de control. En este caso, muy explícito y palpable sobre el cuerpo de muchas mujeres y que, por lo tanto, determinará sus vidas con situaciones como matrimonios prematuros no deseados o explotación infantil.

Por ello, volvemos a remarcar la gran relevancia en estos casos del acceso a la educación, la vital importancia de poder conocer otras realidades, compararlas, cuestionar. Cuestionar salva.  Quizás suene muy grande, pero realmente puede salvarnos de situaciones que han sido perpetuadas durante siglos y, en consecuencia, aceptadas. Cuestionarlas implica dudar, desconfiar, preguntarnos quién se beneficia realmente detrás de este tipo de situación, reformularla, cambiarla o rechazarla.

A colación de esto, queremos mostraros un claro ejemplo de que, dejando a un lado años de tradición, familia y lugar de procedencia, la mamá de Hayat Traspas Ismail: Asha Ismail, mutilada a los cinco años de vida, tuvo claro que no quería para su hija el mismo sufrimiento por el que ella pasó.
Hoy día, ambas han fundado “SAVE A GIRL save a generation”, un proyecto en el que ambas luchan principalmente por evitar la mutilación genital femenina (MGF) así como también cualquier tipo de violencia de género, al igual que sensibilizar, mejorar el acceso a la educación de las mujeres y empoderarlas dentro de sus comunidades.
Asha Ismail, en su día dio el paso de rechazar esa tradición pese a que no debió ser nada fácil. Tuvo que dejarlo todo y huir de su círculo de vida para evitar que su hija fuese mutilada, ambas sobrevivieron y ahora son un ejemplo de valentía, empoderamiento, solidaridad y sororidad. Continúan en la lucha y con su actitud y experiencia nos implican a acompañarlas y querer formar parte de ella.
Os dejemos la página web para que conozcáis en profundidad los diferentes proyectos que tienen:  Save a girl, save a generation

Cuestiona y actúa.

Mª Ángeles Serrano Romero

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1 comentario en “Cuestionar salva”

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