La reina de la noche

Siguió la luna paseándose por el cielo bajo la recelosa mirada de las estrellas, envidiosas de ella, la reina de la noche. Una, solamente una, era capaz de comunicar con los corazones de las almas perdidas en la oscuridad. Seguí mirándola, apoyada en la ventana de aquél tren. Sabía que el sol la estaba persiguiendo,… Seguir leyendo La reina de la noche

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Poema del niño que viaja

El niño es llevado al trono y aún tiene ángeles entre sus dientes y ninfas en sus pupilas. El niño es llevado al trono: con la mirada somnolienta se recuesta sobre el amanecer descalzo. ¡Cuánto viaje hay en él, cuando bosteza! Cuánto hay, en sus sonrientes suspiros. El niño ya está en su trono, recorriéndole… Seguir leyendo Poema del niño que viaja

Presonrisa

La libertad encogida de tus labios tímidos, les impide sonreír ante el recuerdo, del antes y, buscan, discretos, los bellos trances, del después. Consiguen, entonces, fijar, sin convicción la solución, una trampa, que es la elegancia de un presente, cortés. Ahora ya sí, libres por haber decidido, por haber entendido su papel, se deslizan, sin… Seguir leyendo Presonrisa

Las amapolas de la destrucción

En los campos de Flandes En los campos de Flandes se agitan las amapolas entre las cruces, hilera sobre hilera, que marcan nuestra morada, y en el cielo cantan valientes las alondras, en vuelo silencioso entre los fusiles allá abajo. Somos los muertos; hace pocos días vivíamos, caíamos, contemplábamos la luz del amanecer; amábamos y… Seguir leyendo Las amapolas de la destrucción

Enfant terrible o el ángel que ronca

Nuestra historia es la de un libreto de poesía en el que has escrito poemas geniales en las primeras páginas pero que has dejado el resto en blanco. Nuestra historia es un naufragio innecesario, pero inevitable. Tú llegaste con la noche, maldito Rimbaud sin talento, en una proyección petrarquista del enfant terrible. Llegaste con los… Seguir leyendo Enfant terrible o el ángel que ronca